Programa de historia de las ideas políticas en Chile

PHIP organiza la Charla ¿Cómo hacer la revolución en América Latina?: controversias ideológicas en la triangulación Chile-Cuba-URSS en los 1960

September 28, 2017paulaNoticias0

Bajadas charla Chile CUba URSS 60's_Led- Publi FacebookEl Programa de Historia de Ideas Políticas en Chile UDP organiza la Charla “¿Cómo hacer la revolución en América Latina?: controversias ideológicas en la triangulación Chile-Cuba-URSS en los 1960″, presentada por Rafael Pedemonte, académico de la Universiteit Gent, Bélgica.

En la ocasión, Pedemonte explicará por qué la Guerra Fría no solo fue una “guerra” entre la Izquierda y la Derecha; entre un modelo capitalista y un proyecto socialista, sino que constituyó igualmente un enfrentamiento ardiente al interior de la propia Izquierda. En el contexto latinoamericano, estas tensiones tendieron a agudizarse luego de la salida a la luz pública del conflicto sino-soviético y, especialmente, a raíz de la intensificación de las divergencias Cuba-URSS durante gran parte de los años 60. Al enfocarse en la difícil “triangulación” entre las prioridades internacionales de Moscú, la doctrina revolucionaria del “castrismo” y la “vía” del comunismo chileno, el académico afirmará que la definición de los “caminos hacia la revolución” estuvo en el centro de un debate que generó una fuerte brecha en el marxismo latinoamericano. Cuestiones doctrinarias tales como la inevitabilidad de la violencia, la formación de amplias alianzas anti-capitalistas y la pertinencia de la “coexistencia pacífica” elevaron las tensiones, conllevando a polémicos episodios tales como la carta de los escritores cubanos contra Neruda (1966) o la ruidosa conferencia de las OLAS en La Habana un año más tarde.

La actividad se realizará el jueves 12 de octubre a las 15:00 horas, en la sala A41 del Aulario UDP, ubicado en Ejéricto 326, Santiago.

Ana María Stuven en El Mercurio “El desafío de pensar las cárceles”

September 28, 2017paulaNoticias0

anamariastuvenEl encuentro patrocinado por “El Mercurio”, la UDP y Sofofa permitió conocer las prioridades de los candidatos presidenciales para sus eventuales mandatos. La modernización del Estado, con mayores o menores atribuciones según cada uno, es prioritaria entre ellos. Por su parte, la ciudadanía, en aquello que muestran al menos las encuestas, exige a los candidatos que combatan la delincuencia. Le asignan incluso más importancia que a salud y educación. A pesar de que ambas demandas están vinculadas, los candidatos parecen asociar la seguridad más bien con la persecución a infractores de ley que con un problema que interpela a la modernización del Estado.

En un excelente reportaje, “El Mercurio” realizó una “radiografía de las prisiones” latinoamericanas, titulando que la situación de las cárceles recrudece la crisis de seguridad nacional. La relación entre cárcel e inseguridad no es fruto de que quienes debieran estar presos no lo estén; podría incluso ser lo contrario. Es posible que encarcelar personas, como advierte el reportaje, aumente la delincuencia y, por tanto, no resuelva la inseguridad que sienten los ciudadanos.

Si la política de recluir más personas no es solución, se esperan soluciones creativas de quienes se proponen modernizar el Estado y proteger a los ciudadanos. Porque aunque Chile no cuenta todavía con grupos de crimen organizado como otros países de la región, aún su índice de prisionización es alto: ocupa el 4º lugar por cada 100 mil habitantes. Por otra parte, alrededor del 50% de quienes recuperan la libertad reingresa al penal en el plazo de tres años; la mayoría por crímenes más graves que el inicial.

Steven Dudley, codirector de Insight Crime, recordó en el mismo artículo que las cárceles tienen tres propósitos principales: disuadir a quienes cometerían delito si pudieran, disminuir su cantidad, y ser centros de rehabilitación y reinserción. Castigar no es la motivación, aunque resulte de la aplicación de la pena. Sabemos que nuestras prisiones no están logrando cumplir estos propósitos, pero sí castigan, a veces sin mucho sentido. Es triste recordar que en la cárcel de San Miguel murieron personas recluidas por vender discos pirata.

¿Debemos por ello cerrarlas? Por cierto que no. Debemos, sí, aprender de una historia que no ha sido exitosa y abrirnos a imaginar alternativas. La mayoría de los delitos que cometen los chilenos se relacionan con hurto y droga en contextos de poblaciones vulnerables. No es menor que el 68% cometió su primer delito antes de cumplir los 18 años, que apenas el 14% completó su educación media y que alrededor del 50% estuvo en hogares de menores. Es necesario, en consecuencia, atender a las condiciones de marginación que acompañan en muchos casos a quienes delinquen, especialmente tratándose de delitos menos graves.

Las prisiones son el último eslabón de la cadena de justicia. El proceso de asignación y aplicación de penas requiere ser revisado, sin duda. Las condiciones carcelarias exigen también urgentes modificaciones, tales como segregación por delito, programas de intervención psicosocial, capacitación social y laboral. Pero también sería interesante, a corto plazo, priorizar áreas donde es mayor el costo social de la privación de libertad y, al mismo tiempo, pareciera más fácil intervenir. Es el caso de las mujeres. Ellas representan apenas el 8,45% de la población penal en Chile; es decir, si hoy existen aproximadamente 44 mil personas recluidas, apenas alrededor de 3.700 son mujeres. De ellas, alrededor del 90% son madres con tres hijos promedio; dos tercios de ellos vivían solo con su madre como jefa de hogar cuando fue detenida. La población femenina encarcelada ha aumentado en comparación con la población masculina, y puede relacionarse con diversos factores: marginación social y económica, bajo nivel educacional, antecedentes de victimización física y psicológica, recurrencia de maternidad soltera y abandono. Debe hacernos pensar.

Estas líneas no pretenden justificar a una mujer delincuente. Apenas incentivar una discusión pública, con criterio de género, y proponer que las próximas autoridades planteen alternativas creativas para impedir que las familias más vulnerables sean aún más frágiles por ausencia de la madre en el hogar; que las jefas de hogar estén cautivas de narcotraficantes que se aprovechan de sus carencias, y que la cárcel sea un destino al cual finalmente no puedan escapar. Los cerca de $600 mil por mes que cuesta una mujer presa podrán tener un mejor uso si se piensa en penas alternativas para mujeres madres, y si en prisión se les brinda el apoyo necesario para su reinserción familiar y laboral.

Ana María Stuven: “La cultura chilena, por el mestizaje y la inmigración, está constituida de elementos multiculturales”

September 25, 2017paulaNoticias0

ana maria chicoEl mestizaje es una realidad y experiencia fundacional de la cultura latinoamericana y chilena. Se refiere a factores físicos y biológicos; al cruce de razas distintas que dio forma a sociedades pluriétnicas y multiculturales. La “chilenidad” es la identificación de esas relaciones con un territorio, la patria, sus contenidos simbólicos y emotivos. La chilenidad representa el amor a la patria como lugar de nacimiento, de diferenciación con el otro extranjero y espacio cultural. Uno de los desafíos que implicaron la construcción de una república en el sentido moderno fue conciliar esa identificación particular, ese amor por la patria con la creación de una nación, que se encontrara representada en un Estado con su conjunto de instituciones apoyadas en principios abstractos y universales, fruto del consentimiento racional. La clase dirigente criolla, en el proceso de creación de esa nación, privilegió las etnias europeas, especialmente española, canonizando una oposición entre lo que Sarmiento inmortalizó en su “Facundo” como civilización versus barbarie. Lo bárbaro fue lo autóctono, rural, no europeo, sobre lo cual se apoyó la idea de nación chilena durante el siglo XIX. Incluso Francisco Bilbao, crítico de la clase dirigente de su época, se felicitaba en su obra “Los Araucanos” de que los “indios de Chile” fueran “los más blancos de América”. Especialmente después de la Guerra del Pacífico el Estado nacional asoció al roto chileno como representante de una chilenidad racial homogénea de carácter mestizo, pero de un mestizaje “blanqueado”, sin fisuras, que no incluye realmente al otro no de origen europeo. Incluso se niega el aporte de ese mestizaje en autores como Francisco Antonio Encina.

La cultura chilena, sin duda, por el mestizaje y la inmigración está constituida de elementos multiculturales. Sin embargo, el fenómeno que hoy se identifica con el multiculturalismo es el ideal que surge para exorcizar la tensión que se produce por la percepción de riesgo de disolución de las identidades nacionales por parte de la globalización, la mundialización del capitalismo, la sociedad de redes y la dispersión de los horizontes de pertenencia de los ciudadanos. El multiculturalismo se ha convertido en el concepto que se apropia de la idea de integración, de tolerancia, de reconocimiento del otro. Intenta ser una respuesta contra la xenofobia que rechaza al inmigrante perteneciente a otras culturas. Sin embargo, en su versión más ideologizada logra también su efecto contrario al exacerbar y justificar nacionalismos, fundamentalismos y conflictos étnicos en nombre de la singularidad cultural.

La multiculturalidad es propia de sociedades como la chilena, por lo que, junto al mestizaje, expresa lo propio de nuestra identidad que incluye, hoy en día, a los pueblos originarios y a los inmigrantes cuya identidad cultural es un aporte para una definición de la chilenidad que, inmersa en la historia, proyecta también un horizonte dinámico y abierto.

Docente de las universidades Católica y Diego Portales. Autora de “La República en sus Laberintos” (Legatum Editores).

Ver columna en El Mercurio

“El sentido de la prisión femenina”: Carta de Ana María Stuven en El Mercurio

August 29, 2017paulaNoticias0

Señor Director:

El Papa Francisco ha anunciado que, durante su estadía en Chile, visitará el Centro Penitenciario Femenino, la cárcel de mujeres más importante del país. Me parece que es de los anuncios testimoniales más importantes que puede hacer para que los cristianos podamos discernir sobre los caminos que siguió y señaló Jesús: si el que se guía por una fe amenazante con las penas del infierno o el que se orienta por la esperanza en la misericordia y en el trabajo por el respeto a la dignidad de las personas.

Las mujeres del CPF están presas, en su mayoría, por microtráfico, sin duda un delito que merece sanción. Pero también han sido presas durante todas sus vidas de la miseria, el abuso, el abandono y la marginación. Por cierto, no creo que el Papa vaya a apoyar sus acciones, pero sí podemos creer, sin temor a equivocarnos, que por algo eligió visitar mujeres cuyo reconocimiento está al debe tanto en la iglesia como en la sociedad. Y, también por algo, a mujeres encarceladas, en su mayoría madres.

Ese algo interpela a los cristianos y también a las políticas públicas. Tras las rejas hay mucho dolor, consecuencia de la injusticia y ceguera de quienes creen que invisibilizando a esas mujeres disminuirá la delincuencia. La decisión de Francisco representa un gesto de una humanidad y misericordia ejemplarizadoras al reconocer a las pobres entre los pobres: a las mujeres y encarceladas.

Me parece que si algo tienen que hacer los legisladores cristianos, más que temer el infierno o el riesgo de un entierro profano, como se ha sugerido en esta sección, es asumir que conviven socialmente con problemas que requieren una intervención urgente, tanto si se quiere frenar la delincuencia como si se quiere incluir en los bienes públicos a un sector de la sociedad que no basta con recluir en una cárcel.

Siguiendo el ejemplo del Papa, los cristianos y no cristianos debemos asumir como deber social y político revisar, como se ha hecho en otros países, el sentido de la prisión femenina y su replicabilidad social y familiar. Debates como la situación de los niños pequeños que conviven con sus madres en los penales, o la de los hijos cuando la madre está presa (el ejemplo del Sename es elocuente), penas sustitutivas para mujeres madres, adecuada capacitación penitenciaria, políticas adecuadas de reinserción y acompañamiento post-penitenciario debieran seguir a la visita del Papa.

Que el BID recién asignó a la Corporación Abriendo Puertas la ejecución del proyecto “Reinserción Económica y Emprendimiento para Mujeres en Conflicto con la Ley” es una buena noticia. Que el Papa visite el CPF debe servir de estímulo para un debate público sobre prisión femenina y también para otras iniciativas conjuntas entre el Estado y la sociedad civil, que incluyan proyectos de inclusión que no solo otorguen alternativas para mujeres presas, sino que puedan impedir que lleguen a cometer delito, muchas veces por necesidades imperiosas.

Ana María Stuven
Presidenta
Corporación Abriendo Puertas

Ver carta aquí

Nuevo libro de Ana María Stuven en Artes y Letras de El Mercurio

August 29, 2017paulaNoticias0

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Ver entrevista en El Mercurio

Directora PHIP, Ana María Stuven, lanzará su libro “La República en sus Laberintos”

August 17, 2017paulaNoticias0

libro ana ma stuvenEditorial Legatum y Galería Artespacio organizan la presentación del libro “La República en sus Laberintos: Ensayos sobre política, cultura y mujeres en el siglo XIX chileno” de la historiadora, Ana María Stuven.

La presentación, que estará a cargo del Profesor Eduardo Silva sj, Rector de la Universidad Alberto Hurtado, y de la periodista Paula Escobar, Directora de Revistas de El Mercurio, se realizará el día 30 de agosto a las 19:30 horas en Alonso de Córdova 2600, Vitacura.

Posteriormente, se ofrecerá un vino de honor.

La república en sus laberintos: nuevo libro de Ana María Stuven

August 9, 2017paulaNoticias0

portadaLa directora del PHIP, Ana María Stuven acaba de publicar un nuevo libro, titulado La República en sus laberintos. Ensayos sobre política, cultura y mujeres en el siglo XIX chileno, en el cual sintetiza sus reflexiones en torno al período fundacional de la república.

El libro se propone pensar la república chilena del siglo XIX como un laberinto que debía recorrerse, en el tiempo, buscando una salida institucional y cultural para los desafíos que planteó la crisis de la monarquía en América.  Entre la esperanza y la anarquía; entre la civilización y la barbarie, la república presentaba desafíos ineludibles que había que enfrentar recorriendo los pasillos del laberinto, sin abandonar las señas seguras que aportaban la religión y el consenso social. Impregnados de la idea que el principio central de la sociabilidad y del Estado era la virtud más que los derechos, sus forjadores enfrentaron el conflicto entre teorías y prácticas políticas en la esperanza que la civilización del pueblo otorgaría las condiciones para su inclusión plena.

En las 3 partes que se divide el libro, los ensayos intentan visibilizar los aspectos de cultura política que asoman en los debates intelectuales en torno a la institucionalización de una república representativa. Incluye entre sus temáticas la ilustración del tránsito desde la militarización de los héroes hacia la consagración de civiles e intelectuales como referentes nacionales, el problema de la guerra como mecanismo de adhesión al proyecto estatal y nacional, así como de conservación del orden social, político, y de expansión. Del mismo modo, pensar el siglo XIX como el siglo de la exclusión ciudadana, plantea la pregunta sobre la inclusión como un desafío inacabado del debate sobre la libertad y la igualdad políticas. Así, el libro enfrenta este problema analizando los debates sobre la participación y educación de la mujer.

En tiempos en que las identidades colectivas tienden a disolverse a favor del individualismo, y en que la democracia centra su atención en la mercantilización de las relaciones sociales, tal vez revisitar el republicanismo sea un aporte para el siglo XXI. La tradición de pensamiento republicano, su lenguaje de deliberación pública y su concepción de libertad pueden contribuir a plantear la posibilidad de un proyecto de nación chilena que recupere una concepción de libertad que defienda los vínculos personales y una definición de igualdad que considere los derechos civiles, políticos y también el acceso a los bienes públicos para la mayoría de la población

Gabriel Cid en Cultura Verdadera analizó la Historia Política del siglo XIX

July 3, 2017paulaNoticias0

Gabriel Cid, académico del Programa de Historia de las Ideas Políticas en Chile UDP, participó en el panel realizado en el programa Cultura Verdadera de La Red. El panel discutió sobre la historia política del siglo XIX, las guerras civiles y los dilemas ideológicos en la conformación del Estado chileno.

Ana María Stuven en La Tercera “El Chile que recibirá al Papa Francisco”

June 21, 2017paulaNoticias0

ana maria chicoEn 1987 fue la primera y hasta hoy única visita de un Sumo Pontífice a suelo chileno, pero el Vaticano confirmó el arribo del Papa Francisco en enero de 2018. Sin embargo, historiadores y sociólogos apuntan a que lo hará en un escenario político y social diferente, con menos católicos y muchas críticas a la Iglesia, que contrastan con la visita de Juan Pablo II.

Según Gabriel Cid, historiador de la U. Diego Portales, la visita del Papa Juan Pablo II -de la que el pasado 1 de abril se cumplieron 30 años- es uno de los eventos más trascendentes en la historia de Chile del siglo XX.

Por eso, el anuncio del vocero del Vaticano, Greg Burke, quien dijo que acogiendo la invitación de los respectivos jefes de Estado y obispos, “Su Santidad, el Papa Francisco, realizará un viaje apostólico a Chile del 15 al 18 de enero de 2018”, está generando expectación.

Pero fue el propio gobierno el que aclararía que la segunda visita de un Sumo Pontífice al país sería en un contexto político y social distinto al de Juan Pablo II. “El Papa Francisco llegará a un país con pleno estado de derecho, que recuperó su democracia en 1990, que es mucho más diverso en distintos ámbitos, con un creciente número de inmigrantes”, dijo el ejecutivo en un comunicado.

Tres décadas de cambios

El Chile que recibió a Karol Józef Wojtyla, verdadero nombre de Juan Pablo II, difería en muchos aspectos al actual. En 1987, el país tenía apenas 83.805 inmigrantes (el 0,7% de la población). Hoy, según el Departamento de Extranjería, hay 477 mil, un 2,7% de la población.

Las mujeres -en promedio- tenían casi tres hijos (hoy la Tasa Global de Fecundidad es de 1,8) y la esperanza de vida promedio era de 72 años, hoy un chileno vive en promedio una década más. En 1987 había seis millones menos de personas en el país y 95 mil de ellas se casaban anualmente. Hoy, se producen 30 mil matrimonios menos.

Pero, además, las expectativas frente a la llegada de Juan Pablo II eran muy altas. Con dos años de anticipación se crearon un eslogan, una oración y una canción. Se repartieron, además, medio millón de Altares Familiares, que tenían en el centro el rostro de Cristo y que podían apreciarse en muchas casas.

El viaje se materializó entre el 1 y el 6 de abril de 1987. En esos seis días recorrió Antofagasta, La Serena, Valparaíso, Santiago, Concepción, Temuco, Puerto Montt y Punta Arenas. Francisco visitará sólo tres ciudades: Iquique, Santiago y Temuco.

En 1987, Chile atravesaba una etapa compleja de su historia. Octavio Avendaño, sociólogo y académico de Sociología de la U. de Chile, señala que en ese momento existían condiciones autoritarias y se comenzaba a discutir el proceso de transición a la democracia. “Las circunstancias son distintas a las actuales. Hoy, en su visita se abordarán temas que representan un desafío para la sociedad, como la migración y el conflicto mapuche, por algo elige esos lugares”, destaca Avendaño.

Con Juan Pablo II, agrega, se tenía la esperanza de que cambiarían las condiciones sociales y políticas. Así, entre las multitudes de personas que se reunían en cada uno de los lugares que visitó se podían ver pancartas en que se pedía el término del régimen militar.

Para Marcial Sánchez, profesor de Historia de la Iglesia en la U. Católica, la visita de Juan Pablo II se produce en un contexto muy diferente. “Estábamos en dictadura, donde el Papa venía a entregar un mensaje de paz. La gente no sabía cómo iba a suceder eso y en cada encuentro se buscó darle a conocer lo que sucedía”.

Ana María Stuven, historiadora del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la U. Diego Portales, resalta que el Papa Francisco no causará el mismo impacto en el sentido político como la visita anterior: “Estaba la esperanza de que el Papa presionara a la dictadura de Pinochet por el mayor respeto a los derechos humanos”, destaca.

En la visita de 1987 había que asegurar una salida pacífica al gobierno de la época, agrega Avendaño. “Hoy es difícil que por su intervención se materialice una política o un cambio, pero de todas maneras instalará una discusión y será interesante ver el momento cómo lo abordará”, aclara.

Los lugares que escogió tampoco son casualidad. “Me gusta que vaya a Iquique por el tema de los migrantes, y por el tema de Perú y Bolivia. Viene como emisario de paz. En Temuco está el tema de la situación de los pueblos originarios en su generalidad y tendrá que escuchar la reivindicación de los temas mapuches. No me cabe la menor duda de que sabe qué es Chile, porque es argentino, conoce a monseñor Ezzati y conoce nuestra Iglesia”, resalta Sánchez.

Transformación interna

Y si bien la relevancia política puede ser menor, sí lo será dentro de la propia Iglesia, dice Stuven. Ello, porque ha sido una figura que asumió con una postura más abierta ciertos cambios doctrinarios, principalmente en la gestión de la curia.

“En el caso chileno, que ha habido abusos por parte de la Iglesia, la postura firme de él será importante para fortalecer a quienes dentro de la Iglesia quieren abrirla a cambios necesarios. El hecho de que sea jesuita es un apoyo a la doctrina jesuita en Chile, una apertura hacia el pluralismo dentro de la Iglesia chilena. Ojalá trabaje con la Conferencia Episcopal, ojalá salgan aperturas como la incorporación de la mujer dentro de la Iglesia en Chile”, dice Stuven.

Otra diferencia es en el fuero católico. La encuesta Bicentenario, en 2014, señaló que el 59% de la población se declaraba católica, cifra que en 2006 era de 70%.

¿Cómo reaccionará si es interpelado por los abusos de la Iglesia? Sánchez destaca que el actual Papa tiene una cualidad: no elude las preguntas.

“Dice la verdad; si le preguntan sobre eso, responderá. Además, Chile es el primer país que hace frente a esas situaciones de la Iglesia y genera una comisión, todo lo que se ha dado a conocer se ha investigado como corresponde, y él hace frente a todo tipo de temas”.

Ver en La Tercera

Ana María Stuven participa en panel sobre la visita del Papa a Chile en el programa Vía Pública

June 21, 2017paulaNoticias0

ana maria stuven via publicaEl programa Vía Pública de Canal 24 Horas, conducido por Juan Manuel Astorga, revisó la solicitud de la Fiscalía para que los bolivianos detenidos en la frontera sean declarados culpables y multados; las disculpas del precandidato Sebastián Piñera tras la “mala broma” machista que realizó; el atentado explosivo en Bruselas; y más. . El panel, integrado por Ana María Stuven, directora del Programa de Historia de las Ideas Políticas en Chile, discutió sobre la próxima visita del papa Francisco a Chile.

Ver el programa en Canal 24 Horas, aquí.