Programa de historia de las ideas políticas en Chile

Ana María Stuven: ¿Perdieron las mujeres con la derrota de Hillary Clinton?

December 12, 2016paulaNoticias0

Lanzamiento libro "Debates republicanos en Chile. Siglo XIX"Columna de opinión de Ana María Stuven en El Mostrador.

Hillary Clinton lideraba las encuestas para convertirse en la primera mujer Presidenta de los Estados Unidos. Su contrincante, Donald Trump, la enfrentó sin misericordia, enrostrándole todos los trapos sucios que no lavó en privado ni como Primera Dama ni como Secretaria de Estado. El affaire Lewinsky, los correos privados en su servidor público, el drama libio que costó la vida al embajador de su país, toda su historia quedó al descubierto. Y ella se hizo de la misma estrategia: lo acusó de abusador, llevó víctimas de los avances sexuales de Trump, y expuso su sexismo de manera descarada.

Ambos candidatos desarrollaron una de las campañas electorales más vulgares de la historia de Estados Unidos.

No obstante, tanto los medios de prensa como el sentir más generalizado le daban la victoria a Hillary. Ser mujer, con una larga tradición en la acción política, era su fortaleza aparente. Muchas mujeres se esperanzaron con ser testigos del ingreso, por vez primera, de una mujer como Presidenta a la Casa Blanca. No todas, por cierto, concordaban con esa “Nación Trajepantalón” que ella representaba para sus adherentes y eso explica la baja votación que obtuvo en algunos grupos de mujeres.

¿Por qué no le sirvió esta posición de aparente ventaja? Su derrota, ¿compromete el futuro en las causas políticas para las mujeres? Pienso que no.

El sicoanalista Luigi Zoja sostiene que vivimos en un mundo menos patriarcal, menos “patricéntrico”, pero aún muy “machocéntrico”. Después de un siglo de crítica feminista, el mundo no se habría vuelto menos machista; la figura del macho continúa siendo la que domina la “manada”, atrayendo a muchas mujeres hacia convertirse en el “macho alfa”. Hillary Clinton quiso luchar cuerpo a cuerpo con los hombres que han liderado a la manada a través de la historia, pero en su territorio y con sus valores.

Se equivocaron las mujeres que creyeron que ella enarbolaba la bandera de la madre y la pareja, quienes, como también dice Zoja, son habitantes permanentes en todos los grupos de animales. No se dieron cuenta de que entre sus causas no estuvo derrotar el patriarcalismo ni el machismo, para lo cual era importante abandonar la postura de esa primera ola feminista que pensaba que solo se accede al poder poniéndose puños de acero. Ni  las concepciones de género ni el mismo feminismo sostienen hoy, también por la experiencia histórica, que para avanzar en posiciones de poder las mujeres necesitan abandonar las faldas.

La causa es muchísimo mayor que unas pocas formalidades que no pudieron esconder lo obvio de Hillary Clinton. Y que, en cambio, probablemente explican la seducción que ejerció Michelle Bachelet en su primera candidatura a La Moneda: ella, no solo manejaba un tanque, también usaba faldas, sino que empleaba un discurso donde los roles femeninos tradicionales estaban siempre validados.

Los estudios de género, la historia de mujeres y el feminismo han tenido que hacer un recorrido azaroso y solo muy recientemente han sido validados en el mundo académico. Sus logros se han debido justamente a su doble enfoque. El que enfatiza lo relacional y defiende los derechos femeninos, valorando la contribución de la mujer desde los roles sociales que ocupa. Esta concepción se apoya en la noción de complementariedad de los sexos, y en una visión que propone una organización social igualitaria.

El segundo enfoque proviene de una corriente más liberal, individualista, que enfatiza los conceptos abstractos de derechos humanos individuales, extensivos por su naturaleza, y no por el género, a la mujer.

Tanto desde el contexto relacional como el individualista es difícil que una feminista solidarizara con la foto en que Bill Clinton y Hillary, con  su hija Chelsea entre ellos, caminaban abrazados hacia un helicóptero por los jardines de la Casa Blanca después que el mundo se enterara de la humillación que le había proferido su marido en el mismo centro del poder. Ella demostró, en ese acto y lo que siguió, que era ese poder machista ante el cual se subyugaba el que ella querría ejercer en adelante. Y así lo hizo. Reconociéndole su autoridad y buscando ejercerlo ella sin ningún guiño hacia las mujeres para las cuales su dignidad y la validación de su contribución desde lo femenino está por encima de la lucha por ser un “macho alfa”.

Se explica entonces perfectamente que muchas mujeres, sin traicionar su solidaridad de género, no apoyaran a Hillary Clinton; también que muchos hombres no vieran en ella una alternativa al poder masculino, sino más de lo mismo con sexo femenino. Es entendible que, a pesar de defender sin claudicar la igualdad de oportunidades para mujeres y, ojalá, que una de ellas  algún día ocupe también la Presidencia de los Estados Unidos, no se sintieran interpretadas, ellas ni ellos, por esta mujer que no ofrecía una forma nueva de ejercer el poder desde lo femenino.

En consecuencia, las expectativas de que las posiciones  de género hubieran dado un salto en un país tradicionalista como los Estados Unidos con Hillary Clinton, son bajas. La tarea queda pendiente: ¿para Michelle Obama?

Ver columna en El Mostrador

PHIP organiza el Seminario “Pedazos de Plenitud: una Historia Intelectual de las Nociones de Felicidad”

November 17, 2016paulaNoticias0

pedazos-de-plenitudEl Programa de Historia de las Ideas Políticas en Chile realizará el Seminario “Pedazos de Plenitud: una Historia Intelectual de las Nociones de Felicidad”, presentado por Yuri Contreras Véjar, Doctor y Master of Arts en Sociología de la New School for Social Research, miembro del Committee of Religion de la City University of New York y Profesor Asociado de la Universidad Diego Portales.

La existencia humana transcurre en los bordes de aquello que controlamos y dimensiones que escapan a nuestros designios y voluntad. La tensión entre estos dos ámbitos está al centro de la organización conceptual y simbólica de concepciones de plenitud y felicidad humana. La exposición “Pedazos de Plenitud: una Historia Intelectual de las Nociones de Felicidad” expondrá como dichas concepciones fueron articuladas y transformadas en momentos decisivos de las sociedades que, fundadas en los legados de Grecia y Roma, hoy día reconocemos como Occidente.

La actividad se realizará el martes 22 de noviembre a las 13:00 horas, en la sala B-41 de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.

Ana María Stuven: “Urgen criterios de género al asignar condenas a mujeres”

November 8, 2016paulaNoticias0

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Ana María Stuven en El Mostrador: Los niños del Sename: ¿dónde están sus padres?

October 11, 2016paulaNoticias0

Ana_Maria_StuvenUna posibilidad es revisar el sentido mismo de la prisión. La evidencia empírica (particularmente internacional) ha demostrado de manera consistente el nulo efecto reparador que tiene la cárcel. En cambio, especialmente en el caso de las mujeres privadas de libertad en el contexto hispanoamericano, se puede demostrar que en promedio son 3 los niños que quedan desprotegidos afectiva y económicamente por ausencia de la madre.

Con razón ha causado indignación que más de mil niños hayan muerto estando bajo custodia del Sename entre 2005 y 2016. La cifra es escalofriante, pero ya estamos acostumbrados a cifras escalofriantes, y que muchas de ellas afecten a niños.

Pero que en Chile, bajo los cuidados del Estado, mueran más de mil niños, no debe pasar como otra cifra más de un danza macabra de tragedias. Esta vez, no podemos achacársela a un Gobierno determinado. Su ámbito ha abarcado a gobiernos de la Concertación, de la Alianza y de la Nueva Mayoría. Es un problema, en consecuencia, de Estado y al Estado corresponde resolverla.

El Gobierno actual ha anunciado un aumento significativo de recursos para el Sename. Parece obvio: en sus hogares murieron los niños. Es imperativo asignar responsabilidades y obviamente revisar las políticas que hicieron posible no solo las muertes sino también que hasta ahora la ciudadanía desconociera la realidad. ¿Como es posible, nos preguntamos, que ninguna autoridad haya intervenido en algo tan demencial como mantener unidos los servicios que están a cargo de los menores en protección con aquellos que son infractores de ley? ¿Y que no haya habido voluntad política para hacer los cambios que se requerían y que se vienen solicitando con urgencia hace años?

Es evidente que el Sename requiere cirugía mayor. Pero ¿es suficiente intervenir el Sename para que los niños en situación de marginalidad y vulnerabilidad queden mejor protegidos? En absoluto. Eso no hace sino tranquilizar las conciencias de las autoridades de turno, con recursos por lo demás insuficientes, sin resolver el problema en su origen. Sus aristas son indudablemente muchas. Dicen relación con situaciones de pobreza, indefensión, consumo de drogas y otros. Se relacionan con problemas sociales muy profundos, con políticas públicas inadecuadas y malas asignaciones de recursos. Hablan también de problemas culturales de diversa índole.

Proponemos tomar en cuenta al menos una. Esos niños, parece una obviedad, tienen o tuvieron padres. A lo mejor, también en algún momento tuvieron un hogar. Debemos, en consecuencia, preguntarnos: ¿qué sucedió que esos niños llegaron al Sename como su hogar sustituto?, ¿qué tipo de relaciones debemos establecer con su historia y con su destino? Porque el Sename es una puerta de entrada, pero también una puerta de salida.

Varios estudios se han ocupado de estas relaciones. Como afirma Pilar Larroulet en un reciente estudio, un 27% de las personas privadas de libertad declara haber estado en el Sename como medida de protección de derechos, y 36% por infracción de ley. También casi un 30% reportó haber vivido en la calle antes de cumplir 18 años. Es decir, muchos de ellos entraron al Sename por carencia de un entorno familiar; muchos también, de entre ellos, salieron del Sename para ingresar a un penal.

En consecuencia, no podemos desconocer la existencia de la ecuación que asocia la marginalidad infantil con la posibilidad de vínculo con el delito y el ingreso en prisión. ¿Podemos contentarnos con afirmar que quien cometió delito merece la cárcel, desconociendo que en el origen del delito está la vulnerabilidad y marginalidad infantil que el Sename no logra proteger? ¿Podemos proponer alguna solución creativa que nos saque de esa ecuación perversa?

Debemos dar una vuelta de tuerca en el análisis del drama del Sename, aprovechando esta dramática coyuntura, para volver a priorizar la lucha contra la pobreza y la exclusión social, poniendo atención a los problemas adyacentes, y que inciden directamente en que los niños lleguen al Sename. Más aún, en que salgan del Sename a la calle o la cárcel. La mayor parte de los riesgos que pesan sobre los niños están presentes mucho antes de cualquier condena a penas de reclusión bajo la forma de padres con trayectorias delictivas que se asocian a condiciones de extrema pobreza, abuso de alcohol o drogas, desajustes familiares y parentalidad irresponsable, o escasísimo nivel educacional.

Una posibilidad es revisar el sentido mismo de la prisión. La evidencia empírica (particularmente internacional) ha demostrado de manera consistente el nulo efecto reparador que tiene la cárcel. En cambio, especialmente en el caso de las mujeres privadas de libertad en el contexto hispanoamericano, se puede demostrar que en promedio son 3 los niños que quedan desprotegidos afectiva y económicamente por ausencia de la madre.

Recordemos que en Chile dos tercios de los niños vivía solamente bajo el cuidado de la madre cuando esta fue detenida; el porcentaje que vivía con el padre es muy menor. Qué sucede con esos niños entre la prisión de la madre y su eventual llegada a hogares del Sename? Se ha demostrado ampliamente que la prisión parental es un factor de riesgo para un conjunto muy amplio de problemas en niños y adolescentes, además de comportamiento delictivo, como son problemas de salud mental, abuso de drogas, fracaso académico y deserción escolar y desempleo. ¿No será esta una ocasión para preguntarse sobre el sentido de la prisión de quienes cuidan a los niños y los dejan a la deriva cuando son encarcelados? Esta situación, en Chile, afecta especialmente a las mujeres jefas de hogar al momento de su detención.

Una persona en prisión cuesta al Estado aproximadamente tres veces lo que se asigna por niño al Sename. Siendo creativos, podríamos pensar que bajo ciertas condiciones se podría asignar esos recursos a las madres que han delinquido y que representan un bajo riesgo, ofreciéndoles, en lugar de una estadía en la cárcel que las aísla, desvincula, margina y empobrece, la posibilidad de cuidar de sus hijos y evitar que lleguen al Sename.

Con soluciones creativas, además de la que proponemos, podríamos lamentar menos muertes y tener menos candidatos a la indefensión a que el Sename ha demostrado condenar a los niños marginales de Chile.

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Gabriel Cid en Cultura Verdadera: Los hitos que han marcado la historia del Ejército

September 26, 2016paulaNoticias0

Seminario “Democracia, mundo popular y representación: Perspectivas y debates en el siglo XIX chileno”

August 24, 2016paulaNoticias0

Seminario democracia¿Qué sentido tiene interrogarse sobre la democracia y el mundo popular en el siglo XIX chileno? Una parte de la historiografía ha visto con desdén esta relación, fruto de una visión estereotipada, en la cual las prácticas electorales del siglo XIX eran esencialmente corruptas, al estar viciadas por el clientelismo, el fraude y el cohecho. Además, el cuerpo de electores era bastante reducido, por lo que la democracia solo podía quedar relegada a aspectos meramente discursivos e institucionales, de ficciones políticas de un sistema esencialmente oligárquico que reproduciría ciertos rasgos atávicos atribuidos a la cultura política latinoamericana, tipificada como centralista, autoritaria y personalista. En ese registro, ni existiría la democracia, ni menos esta tendría relación con el mundo popular.

Recientes aportes desde la historia intelectual, política y social han cuestionado esta visión. Por una parte, la historia intelectual ha tomado distancia crítica de las visiones esencialistas y excesivamente normativistas que tradicionalmente han estudiado el problema de la democracia, y que tienden a imponerle al pasado las cargas prescriptivas del presente. Por el contrario, una aproximación de este tipo, sensible a la historicidad de la democracia, nos permite entender las variaciones en sus usos y contenidos políticos atribuidos, cómo entendían los contemporáneos el concepto, y cómo fueron modificándose sus valoraciones a largo del siglo XIX. Del mismo modo, la historia sociopolítica ha mostrado que el diálogo y negociación con el mundo popular fue más extenso y permanente de lo que se había sostenido tradicionalmente. En ese sentido, las mismas dinámicas de la democracia representativa impusieron la obligación de incorporar al mundo popular en el debate público, ya como actor colectivo, ya como interlocutor, en una relación que, aunque limitada, asimétrica y con diferentes grados de profundidad en términos de participación, terminó construyendo en el siglo XIX un nuevo ethos, donde la democracia devendría en horizonte normativo ineludible para la república.

Este Seminario organizado por el Programa de Historia de las Ideas Políticas en Chile, de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Diego Portales, busca propiciar un espacio de diálogo en el que un conjunto de académicos nacionales e internacionales, especialistas en el campo de la historia social, política e intelectual, se proponen actualizar el debate historiográfico, así como visibilizar un campo de investigaciones de creciente interés y desarrollo.

La actividad se llevará a cabo el miércoles 31 de agosto a partir de las 11:00 hrs., en la sala B-31 de la Biblioteca Nicanor Parra, ubicada en Vergara 324, Santiago.

Programa

Mesa 1: Democracia y pueblo: aproximaciones desde la historia intelectual

  • Gabriel Cid (Universidad Diego Portales)
    El fantasma de la plebe : itinerarios del concepto de democracia en el siglo XIX
  • Vasco Castillo (Universidad Diego Portales)
    Republicanismo, democracia y subjetividad popular: el caso de Santiago Ramos el Quebradino (1844-1846)
  • Álvaro García San Martín (Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación)
    Francisco Bilbao y el ‘pueblo’ de Lamennais (1842-1844)

 

Mesa 2: Ciudadanía, mundo popular y esfera pública

  • Julio Pinto (Premio Nacional de Historia – Universidad de Santiago)
    La construcción social del Estado en América del Sur en la post-independencia: los casos de Argentina, Perú y Chile
  • James A. Wood (North Carolina A&T State University)

Entre los de arriba y los de abajo: los tipógrafos en las luchas políticas de mediados del siglo XIX

  • Patricio Ibarra (Universidad Bernardo O’Higgins)

La reforma electoral de 1874: principios e implementación

  • Juan Cáceres (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso)

¿Y…el pueblo donde está?. Reflexiones sobre la participación popular en las elecciones del siglo XIX

  • René Jara (Universidad de Santiago)

“Un voto sin voz. Prácticas electorales a fines del siglo XIX”

5 académicos analizan la nueva arremetida de los profesores de historia contra Baradit

July 13, 2016paulaNoticias0

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Ver entrevista a Gabriel Cid en La Segunda

Entrevista del Académico del PHIP, Vasco Castillo, en Radio Universidad de Santiago

June 14, 2016paulaNoticias0

dscf0006El académico del Programa de Historia de las Ideas Políticas en Chile, fue entrevistado en el programa La Hora del Museo de la Radio Universidad de Santiago.

En la ocasión, se conversó sobre Santiago Ramos “El Quebradino” fue un “publicista” de ideas políticas en el siglo XIX.

Escuchar programa completo aquí

Entrevista a Ana María Stuven, directora PHIP, en Cultura Verdadera: “El rol de la mujer en la historia de Chile”

June 8, 2016paulaNoticias0

Qué se esconde tras el drama de las mujeres encarceladas

June 6, 2016paulaNoticias0

Ana_Maria_StuvenAna María Stuven afirma que la violencia urbana no se resuelve endureciendo las penas sino articulando políticas al servicio de la prevención del delito e inserción.

Hace más de 16 años la periodista de la U. de Chile, doctora y magíster en Historia, de la Universidad de Stanford, Ana María Stuven, cruzó la verde que separa el Campus San Joaquí de la Universidad Católica, rumbo al hermoso huerto que veía desde la ventana de su oficina. Tras una añosa puerta descubrió la Cárcel de Mujeres de Santiago, hoy denominada Centro Penitenciario Femenino (CPF) y hasta 1996 administrada por las religiosas de la congregación del Buen Pastor.

A poco andar creó, y preside, la “Corporación Abriendo Puertas”, que define como misión “revertir el círculo vicioso de la delincuencia y la marginación en las mujeres privadas de libertad”. Y volcó gran parte de su tarea académica a investigar y dar a conocer ese mundo. “Seguimos creyendo que la delincuencia se resuelve encarcelando más gente y ojalá por más tiempo”, enfatiza.

El desamparo

El porcentaje de mujeres presar aumentó en las últimas décadas en un 60% a nivel global, superando el crecimiento de la población penal masculina. En Chile, entre 1989 y 2012, el número de mujeres condenadas se incrementó 121%, mientras que las cifras de los hombres son prácticamente estables. Según datos de Gendarmería, las mujeres representaban en 2013 alrededor del 8,6% de la población condenada a personas privativas de libertad, y casi un 13% de los imputador en espera de condena.

“Una mujer presa implica quiebres familiares muy superiores a los generados por un hombre en igual condición, pues normalmente están a cargo de los hijos y son jefas de hogar. En promedio, las presas tienen 3 niños o adolescentes que, al no existir sistemas para su inmediata protección, quedan librados a su suerte cuando la madre entra en prisión”, asegura.

-¿Y el Sename no se hace cargo de ellos, cuando no hay familiares para acogerlos?

-El Sename sólo interviene cuando el niño está en absoluto desamparo. La experiencia muestra que los niños en esas circunstancias viven situaciones de extrema pobreza, abuso o maltrato. Y es usual que los “cuidadores” exijan a la madre financiar su mantención, lo cual la obliga a buscar redes para traficar drogas dentro del penal. Así, las madres viven sus condenas como etapas de perfeccionamiento en la práctica delictiva y los niños vulnerados se vuelven violentos o delinquen.

-¿Cuál sería la solución a su juicio?

-Aprender de la experiencia, o recoger lo que la investigación ha demostrado hasta el cansancio, y diseñar políticas que asuman las diferencias de género, lo que implica concebir la más básica política de prevención, que supone actuar a favor de los hijos de las mujeres que delinquen.

Políticas de género

-¿Qué tipo de políticas de género podrían compatibilizar el castigo a sus delitos con los deberes parentales?

-A diferencia de los hombres, las mujeres encarceladas suelen ser abandonadas por sus parejas y por la familia, en parte por castigo y porque se vuelve prioritario para el grupo reemplazar su rol como proveedora. Lo usual es que provengan de familias desestructuradas y tengan educación mínima. Eso hace imposible su inserción laboral con ingresos que permitan sostener un gasto familiar.

-El problema parece sin salida.

-El encarcelamiento es mala solución si no está asociado a una política que coordine recursos públicos y privados para la inserción social. En la Corporación Abriendo Puertas las capacitamos para trabajos bien remunerados y generamos redes que las ofrezcan contención.

-¿Cuál es la alternativa?

-Existen formas que han mostrado ser exitosas. Suponen que hay un horario para trabajar y contactar a la familia, volviendo en la noche a cumplir la condena.

Definiciones

Cuatro medidas contra la delincuencia

-Si pudiera implementar tres medidas que resulten eficaces para controlar el incremento de conductas delictuales en las mujeres, ¿cuáles serían?

-La primera, y es válida para mujeres, hombres y sobre todo niños y jóvenes, es dedicar presupuestos significativos a programas de prevención sostenidos en el tiempo, con seguimiento y evaluación orientados a lograr resultados definidos. La segunda, aplicar políticas que hagan diferencia de género en el tratamiento de la conducta delictual y la tercera… tienen que ser cuatro para que esto resulte: la tercera sería invertir en investigación sistemática, tanto para orientar y evaluar las políticas públicas en el sector como para comprender la complejidad del fenómeno que estamos viviendo. Y mi última medida sería establecer colaboración entre ONGs y universidades con profesionales competentes en materias de habilitación social, de modo que gendarmería pueda concentrarse en labores de vigilancia y apoyarse en especialistas para impulsar la inserción social de quienes delinquen.

Leer entrevista aquí